Dedicado a: María Esneyder, Daniel Alfredo y a mí Madre

martes, 23 de septiembre de 2014

Transformación de la libélula y otros cuentos


El acto de escribir requiere de constancia, motivación, gusto. He trabajado constantemente en la preparación de un segundo libro de cuentos, titulado "Transformación de la libélula y otros cuentos" [El primer libro: Escribir para Aprender; Cuentos que cuento, año 2012]. Son cuentos que narran esas transformaciones de tipo emocional que afectan la vida de personajes ficticios, y que cuenta esas emociones, que producen las experiencias en las relaciones con el "otro" y con el "yo". Son personajes que evocan a través de sus recuerdos, la melancolía que genera el fracaso, la impotencia. "La Transformación de la Libélula" es precisamente, esos cambios que a nivel metal experimenta su personaje Martín, un hombre solitario, que se confunde entre lo real y lo imaginario, transforma su mente y se involucra con los recuerdos del pasado, éste cuento se divide en cuatro secciones, que se complementan en una segunda parte con ocho cuentos, que giran entorno de la ausencia, de las carencias, de los diferentes personajes.
http://www.autoreseditores.com/jalfredo1967

domingo, 24 de agosto de 2014

Cuento

Estoy trabajando intensamente en la preparación de un libro de cuentos que podría tener como título "La transformación de libélula y otros cuentos"© hoy presento el borrador de uno de esos otros cuentos.


Otros cuentos: "Abandono"©

Sintió un vacío en su pecho, como si algo se le hubiera arrancado del alma. Miró a través del ventanal del autobús, a lo lejos los edificios se confundían en una malla de concreto. Un extraño sentimiento de ausencia invadió el interior de su pensamiento; una luz oscura nubló sus recuerdos, trató de comprender el origen de tan dolorosa sensación, pero ningún recuerdo se hizo presente, todos huían desesperados. Las bombillas eléctricas del alumbrado público se encendieron con la primera sombra de la noche; divagó por un mar de recuerdos, pero ninguno le aclaraba aquella fría sensación de abandono, de ausencia. ¿Será la soledad? -Se preguntó- una y otra vez, nadie respondió, sólo apareció en el ambiente un frío penetrante, frío que baja de las montañas y cobija sin compasión el cuerpo del hombre.
En su mente confusa aparece una imagen – recuerdo; el rostro de una mujer que se confunde, se desvanece en los años pasados, en el tiempo que se aleja en la distancia de los días. En la imagen – rostro él, alcanza a ver dibujada una bella sonrisa con un leve dejo de tristeza, la imagen se confunde con los ruidos de la noche y se aleja con una mirada dulce pero triste, mirada que produce la distancia del tiempo, que produce la ausencia, que produce la misma muerte. «Sí, por fin comprendo» -Se dice el hombre- apesadumbrado -esa sensación de soledad y de vacío, siempre ha sido ella-. Ella que una mañana de abril cerró sus ojos para siempre. Antes de llegar a casa, el hombre se deja llevar por la melancolía y después de un ensordecedor estruendo, todo se ilumina y una suave luz intensa, lo abriga con un tibio calor.
©
Jesús Rodríguez

"...todo se ilumina y una suave luz intensa..." Foto Jesús©



sábado, 23 de agosto de 2014

Cuento

Transformación de la libélula

En las últimas semanas he venido trabajando en un cuento, que narra la historia de un hombre agobiado por la soledad y la desesperanza y quién sufre una transformación a nivel psíquico y se ve enfrentado a la evasión de la realidad producida por su débil personalidad. Comparto un fragmento del cuento:

«El tiempo ha mejorado» Piensa Martín, mientras observa la belleza del bosque, que se muestra más cálido y luminoso. Muy diferente a lo que la visión humana puede observar. Sus sensores térmicos le permiten ver de otra manera el mismo mundo, el mundo de otros seres que jamás determinó. Siente el aire sobre su nueva piel y se deja llevar por la suave brisa que golpea las ramas de los árboles, ya es mediodía.
Su mundo ha aumentado de tamaño, pero, todo es más cercano ahora. Avanza más rápido y se siente muy bien planeando en el aire. Siente un especial agrado por los cambios en su ser, da varios giros por el bosque que cerca el lago. Observa la cabaña y su chimenea que sobresale por el techo de paja, y por la cual se esparce por el aire una ondulante columna de humo. En un acercamiento arriesgado observa al anciano y la joven conversando en un rincón de la cocina. El anciano se percata de la presencia del insecto, que planea en movimientos horizontales, se acerca a la ventana visualizando el perfil del anciano. ©
"[...]se deja llevar por la suave brisa que golpea las ramas de los árboles, ya es mediodía."
Foto: Jesús 
©

jueves, 21 de agosto de 2014

Cuento

Los recuerdos del maniquí©

El maniquí miró con tristeza a través del vidrio, observó con admiración las miradas curiosas de los transeúntes. Recordó por un instante el amor lejano, el amor de su vida; aquella niña de ojos oscuros que siempre admiró y de la cual nunca supo su nombre. Recuerda los recreos en la escuela, cuando el sol comenzaba a caer y su luz amarillo - naranja acariciaba el prado y el jardín de rosas en el patio de descanso. Por su mente de plástico corre la niña de un lado a otro, en un patio escolar atestado de niños y niñas. Ella se desvanece en su recuerdo pueril. Un amor tan lejano, tan ausente, pero, tan vivo. Las sensaciones de aquel recuerdo invaden su piel artificial; tiembla emocionado. Afligido por éstos extraños sentimientos, deja caer su rostro lentamente y se queda todo él, suspendido en el tiempo. Afuera en la calle las personas siguen su camino.©
"Afuera en la calle las personas siguen su camino" Foto Jesús ©

Transformación de la libélula

Un pequeño adelanto del cuento:

«No soy nada…, no soy nada…» se repite una y otra vez mientras la oscuridad es absorbida por su piel, los latidos de su corazón como sonidos de una antigua maquinaria de relojería traquetean en sus oídos, un frío polar estremece sus huesos, como tragándoselos, ya no hay caballo, no hay sueño; una voz apartada que estalla en su cerebro martillando sus recuerdos, «no escucho» se repite como saliendo de sí mismo y mirándose a sus propios ojos, «¿Qué dice esa voz?» pregunta, gritando desesperadamente, sin escucharse, se esfuerza por pronunciar palabras, pero éstas se ahogan antes de ser pronunciadas y como un hilillo de humo desaparecen en el aire, de ese hilillo ascendente de humareda y por una misteriosa magia, una larva acuática florece y se convierte en libélula que revolotea por el aire con sus alas transparentes, Martín se observa a sí mismo desde diferentes ángulos, a través de los ojos compuestos de la libélula, se ve repetido varias veces tirado en el piso y desnudo, con una extraña luz polarizada que lo envuelve, la libélula juguetona con el aire se acerca y se aleja al cuerpo desolado, abandonado. Con admiración y asombro se ve reflejado en los ojos del odonato; un dolor intenso en los huesos lo hace volver a su realidad, pero, sus ojos abiertos no ven, sólo siente la ausencia de luz, luz esquiva, luz fugitiva.
Pintura al óleo. Autores Daniel y Jesús

domingo, 25 de mayo de 2014

Transformación de la libélula: Cuento

Adelanto una parte de mi nuevo cuento.

...mira hacia todas las direcciones, «antes he estado aquí» le dice a la mujer a quién mira directamente a los ojos, ella esquiva la mirada punzante; «desde luego, siempre ha pertenecido a éste lugar» le contesta con cierta severidad. Un largo silencio se apodera de los pensamientos, un ahogado trinar de canarios se escapa por el aire seco; se miran a los ojos fijamente como tratando de leer y entender al otro ser, no al de carne y huesos, sino al otro.
San Telmo, Buenos Aires, 2012. Foto Jesús©

sábado, 17 de mayo de 2014

Transformación de la libélula

Trabajando en un nuevo cuento: Transformación de la libélula

"...un rayo de sol después de la hora de almuerzo, invita al descanso y al relajamiento de las horas vividas en el transcurso del día, Martín sentado sobre un viejo sillón desgastado en una esquina sombría de la habitación desmoronado, sin ganas de hacer alguna cosa, desilusionado por la cadena de fracasos en los últimos años; mira a través de la ventana por la cual el ruido de un avión lejano que desaparece a su destino, una luz clara deja entrever una nube esponjosa como copo de algodón; se deja llevar por los recuerdos esquivos, se incorpora pesadamente como queriendo permanecer inmóvil, hace un último esfuerzo y endereza sus rodillas, asoma su rostro por el ventanal y observa pasar un automóvil silencioso que se pierde al final de la calle, más atrás una mujer distraída con un niño de brazos camina por la acera, se desvanece en la distancia; en tanto la luz solar se intensifica en el interior del cuarto y se desplaza con lentitud sobre el piso. Un motociclista pasa raudo montado sobre el viento y como una ráfaga se esfuma."
Nubes, Foto: Jesús

lunes, 8 de abril de 2013

Publicar y/o Autopublicar


Siempre me ha gustado escribir, pero publicar un libro hace pocos años atrás era bastante costoso. [No todos los habilidosos escritores podían publicar sus obras], rompiendo el esquema aprendido por años, me atreví hace algún tiempo a publicar mis escritos a través de la red. En Blogger creé el Blog «Escribir para Aprender»[1], el día 31 de agosto de 2011 publiqué mi primera entrada donde comenté lo siguiente: Apreciados Amigos y Amigas. Espero a través de este espacio compartir con ustedes, una de mis pasiones: Escribir. Soy docente de educación artística, de la Secretaria de Educación Distrital en la ciudad de Bogotá. Egresado Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes; con el título de Maestro en Bellas Artes con Especialización en Pintura. Como pueden ver mi otra pasión a parte de la familia y la docencia, es la pintura. Espero compartir mi experiencia a través de reflexiones escritas, agrupadas por temas según mis aficiones: Cuentos, ensayos pedagógicos, reflexiones sobre arte, en especial sobre pintura; así como, escritos sobre mi experiencia de vida. Con afecto y aprecio, su Amigo. Agregué para concluir: Para empezar. No soy escritor, ni me considero un «artista» por respeto a las personas que sí lo son, lo practican y se desempeñan como profesionales de ésta maravillosa actividad, mi admiración a todos los escritores y excusas por las fallas de uso en el lenguaje que puedan encontrar en las publicaciones de éste blog.  


[1] Para ver el Blog siga: http://escribirparaaprender.blogspot.com/

miércoles, 23 de enero de 2013

De Regreso

Puerto Madero, Buenos Aires Argentina 2012, Foto Jesús

Después de las vacaciones y de un descanso, nuevamente reinicio las labores que me propuse al crear éste Blog. No he dejado de escribir y estoy revisando mis últimos escritos para publicarlos, agradezco a todo aquel y aquella, que ha visitado éste espacio y continúo en la promoción de mi libro, nacido precisamente en éstas páginas.

martes, 27 de noviembre de 2012

Libro Escribir para Aprender: Introducción


INTRODUCCIÓN:
Libro Escribir para Aprender "Cuentos que Cuento"

Los avances acelerados en el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación  (TIC), están generando cambios en la sociedad en muchos aspectos, uno de ellos el consumo por parte de las personas de aparatos tecnológicos, los cuales están produciendo nacientes herramientas de interacción entre los seres humanos y donde éstas tecnologías son soporte e instrumentos para su comunicación y relación social. La aparición del libro electrónico o libro digital (ebook = electronic book) y el activo crecimiento de la industria digital, con la circulación de libros virtuales y de equipos que facilitan la lectura de dichos textos, como Kindle y el uso de la tinta electrónica (E-ink) en algunos dispositivos donde se adopta el blanco y el negro como imitación de la tinta y el papel, facilitan la visualización de textos en pantallas de diferentes aparatos electrónicos. El Internet con su rapidez en la comunicación instantánea con flujo de información desde cualquier parte del mundo y con la facilidad de elaborar páginas web y blogs ha permitido que los individuos dejen de ser exclusivos consumidores de información y productos a constituirse en productores de información, como también a compartir saberes. 


martes, 23 de octubre de 2012

Libro Escribir para Aprender: Cuentos que Cuento


A mis lectores y Seguidores:

"Siempre me ha gustado escribir, pero publicar un libro hace pocos años atrás era bastante costoso y no todos los habilidosos escritores podían publicar sus obras; rompiendo el esquema aprendido por años, me atreví hace algún tiempo a publicar mis escritos a través de la red. En Blogger creé el Blog “Escribir para Aprender”  y el día 31 de agosto de 2011 publiqué mi primera entrada."

Escribir para reencontrar el gusto por la vida, escribir para aprender a valorar la vida. Con la creación de éste Blog  comenzó una aventura con la experiencia de escribir, espacio virtual donde he publicado mis cuentos, algunos escritos antes de la experiencia virtual y luego todos los escritos para la virtualidad. Éste libro por consiguiente nace como primera opción en el mundo de la virtualidad para la sociedad de la información y la comunicación y seguramente no perderá su carácter virtual aunque se impriman algunos o muchos ejemplares en papel.
 
¡Ahora todo lo publicado en éste Blog hasta la fecha, lo puedes tener en el formato de libro impreso!
 

  En la publicación de papel encontrarás una pequeña variación y es que en ésta edición impresa se incluye dos cuentos no publicados en la red, titulados “Caballitos de Ráquira” escrito en el año de 1989 y “Recuerdos” (2007) cuento donde se narra la dura situación de un alcohólico, éstos cuentos junto con “Parches Azules” (1997) conforman el primer capítulo de cuentos antes de la virtualidad. Para la presente edición se ha revisado los textos publicados en la red.
 
 
 
 
!Adquierelo¡ a través de Autores y Editores:
 
 
Quedo atento a sus comentarios.
 

Serie Cuentos Sueltos: 24 Horas

24 horas
 
   Luego de pensar un momento eterno, miró a su alrededor pero la oscuridad del amanecer no le permitía reconocer aquella fría y olvidada habitación. Su ropa aún con rastros de barro e impregnada de sudor lo alertó un momento de su larga travesía por el camino de piedra y lodo que conducía del pueblo fantasma perdido en las montañas a la vereda donde siempre había anhelado visitar por las leyendas que continuamente se habían contado de aquel inhóspito lugar olvidado por la cartografía moderna; su fama era tal que los sucesos de la última semana lo llevaron a postularse ante la solicitud del comandante encargado de la seguridad de aque-lla misteriosa región abandonada por las autoridades de la capital. Recordó las dificultades antes de arribar al pueblo como el tiroteo en la carretera a media hora de la llegada, un grupo de hombres encapuchados que venían en el mismo autobús en un intento de robo a los pasajeros, con amenazas y palabras soeces que penetraban los huesos de los viajeros, amenazaron con herir al que se opusiera a la entrega de las pertenencias, un hombre de anteojos oscuros sentado en el último puesto que da a la ventana observo sereno la actitud de los delincuentes que lideraba un hombre de baja estatura y robusto que cubría su rostro con una pañoleta roja y que em-puñaba un cuchillo grande con doble filo, éste apuntó con el arma en el cuello de una mujer anciana vestida con traje típi-co de la región y que lloraba a torrentes casi al borde del desmayo -no me lastime, llévese lo que quiera- dijo con un gemido agónico. Recuerda con desolación como el hombre de anteojos oscuros disparó con certeza en la nuca del líder el cual se desplomó en el acto; los individuos que se encon-traban requisando a los demás pasajeros en un acto intuitivo se bajaron del vehículo y comenzaron a disparar contra las latas del transporte, mientras gemidos de terror se escucha-ban desde el interior, el hombre de antejos ordenó con voz de mando -todos al suelo- y respondió los disparos que venían de afuera, con tal fortuna que con un solo disparo derribó a dos de los atracadores, los dos restantes al ver caídos a sus pandilleros huyeron entre la oscura maleza que se los tragó con el mismo miedo de los pasajeros ultrajados, con el chofer del automotor muerto no tuvo más opción que conducir hasta el pueblo, al llegar todos los pasajeros bajaron despavoridos salpicados por el miedo, el hombre de anteojos siguió por un callejón aledaño donde la oscuridad se lo devoró.
  
   Mira su entorno y siente un fuerte dolor en las rodillas, dolor grabado en su mente debido a las caídas que sufrió cuando caminaba por la tortuosa vereda que lo condujo al caserío donde empezaría su investigación una vez el sol sa-ludará el nuevo día, al levantarse se asoma a la puerta cubier-ta de oscuridad que mira hacia el oeste, las nubes grises del amanecer abrigan la geografía de la región, él avanza hasta el patio de tierra y piedra y sus ojos se desplazan por el entorno tratando de descubrir las formas ocultas, misteriosas; vuelve sus ojos hacia un costado y nota una construcción en piedra, empuja la puerta de madera que se arrastra contra el piso de tierra y siente un olor a leña quemada que viene de uno de los rincones del lugar, alcanza a ver la brasa de un leño que se quema lentamente y sobre él una olla que se posa sobre piedras dispuestas para sostenerla, una sonrisa muda lo estremece, y se unen a ella voces que se desplazan por los diferentes costados de aquella posible cocina, se recuesta contra la pared de piedras y manos ausentes empiezan a tocar todo su cuerpo, quiere alcanzar la puerta por donde ingreso pero ésta ya no está, el fogón sigue encendido y la brasa arde con más intensidad, las risas que provienen de ningún lugar ahora se escuchan con mayor intensidad y cantidad; mientras el aire de un susurro invisible toca su oreja mientras pronun-cia los nombres de todos sus seres queridos en un vaivén melódico; sus ojos se concentran en el fogón rojo amarillo y su mente comienza un viaje por los momentos más trascen-dentales de su vida ve pasar por los ojos de la mente como una especie de resumen de su existencia, luego de mucha luz aparece de nuevo la oscuridad que se lo absorbe para mos-trarle los errores cometidos en la vida; sus ojos inundados en lagrimas observan como pide perdón por las acciones que le hicieron daño a otras personas y su mente se colma de per-sonas que sentadas a su alrededor le escuchan como estatuas legendarias petrificadas por algún extraño miedo, angustiado por sus miradas acusadoras empieza a correr pero no corre permanece en el mismo sitio estático, mudo inmovilizado por algún pecado antiguo. Abre sus ojos y la luz brillante del trópico resiente sus pupilas, siente algo de frío mañanero, un concierto lejano de aves lo serenan por un instante, desnudo se sienta sobre el pasto rociado de alborada y vuelve a pensar sobre lo sucedido en las últimas 24 horas. Respira y se calma.
 
 
Bogotá desde Monserrete, 2012. Imagen editada. Foto: Jesús Rodríguez

 

viernes, 5 de octubre de 2012

Serie Cuentos Sueltos

Bogotá, D.C. Septiembre 11 de 2012

 
Escapando
Las olas van y vienen cogidas de la mano, el viento coqueto las empuja a la arena cálida y tropical de la orilla de la playa. Dos hombres de piel rojiza se acercan a la mujer que se abriga con la sombra de una palmera octogenaria; los miedos del pasado invaden los pensamientos de la mujer. Los recuerdos de su vida en Quito le hacen prever lo peor; Octavio en sus instantes finales de su vida terrenal le había advertido de los hombres del 'caimán' el temido jefe de la banda de malhechores que se habían apoderado de las calles de la ciudad, él había recibido un disparo que tocó su corazón mientras miraba las vitrinas en la Avenida Amazonas, cerca al trabajo de su esposa. Recuerda cuando la tomó de la mano y la acerco para decirle al oído -ten cuidado, la próxima eres tú, vienen por ti- y poco a poco su voz se apagó con un 'te amo' incoloro. Luego ella se alejó del hospital donde el cuerpo inerte de Octavio quedó abandonado; unos días después ella escapó del país por tierra. Tres días de viaje duro su huida hacía el país cafetero, escapando del abandono y la soledad. Su vida con Octavio había sido normal sin mayores contratiempos, vivían en una casa muy cómoda en las cercanías del aeropuerto, hasta que conocieron al 'caimán' quién controlaba todos los negocios sucios de la ciudad, su esposo llegó a depender tanto del consumo de drogas que sus deudas aumentaron hasta tal punto que lo perdieron prácticamente todo convirtiéndose en un fugitivo de la banda del 'caimán'.
 
Su pensamiento fugitivo la llevó a recordar una conversación con Octavio mientras recorrían en auto la avenida 10 de Agosto, donde su esposo con la sonrisa nerviosa que siempre había tenido desde que se conocieron en el Parque El Ejido un domingo de noviembre, años atrás en el tiempo; él le pedía que se fuera del país porque sus vidas corrían peligro de seguir viviendo en Quito; en aquella ocasión ella se negó a dejar la ciudad y en especial a su esposo, pasaron los minutos atrapados en un silencio mudo, mientras él se concentraba en la vía y su automóvil. Se resignaron a esperar lo peor, ya la noche empezaba abrigar la ciudad y la luz artificial amarillenta se apoderaba del trono que abandonaba el sol. Ya en casa después de la cena distante se abrazaron    resignados a la espera de la mañana ausente. Ella resignada por la adicción de su esposo a las drogas y el alcohol se despidió en la aurora de él con un beso en la frente y salió a trabajar.
 
El hombre más alto y moreno le hablo con acento conocido por ella y el miedo se apoderó de su ser mientras una ola coqueteó con su pie enterrado en la arena -Señora acompáñenos - dijo el hombre con voz tenebrosa, mientras el otro hombre mostró por debajo de su camisa un arma vieja y misteriosa, su respiración se ahogó en si misma en tanto su corazón parecía estallar de angustia; por una calle de Santa Marta abrigada por el sudor del mediodía y sujetada fuertemente por los dos hombres entre la multitud caminaron hasta un viejo hotel del centro; ya adentro le indagaron por sus actividades y por el dinero que Octavio debía al 'caimán'. -Un no sé nada- se escapó de su garganta sellada por el miedo, mientras sus manos se aferraron a las de Octavio y juntos corrieron como la primera vez en el parque; solo escuchó, que no había más ruido y durmió tranquilamente en los brazos de su amado.



Por: Jesús Rodríguez
 
Santa Marta. Foto: Jesús
 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Serie Cuentos Sueltos: Cuento Corto

Bogotá, D.C.  Septiembre 02 de 2012

“Cuando el dolor depende de otro”

UNO
Caminó hasta el final del callejón y no miró hacia atrás, una gota de sudor recorrió su espalda. Un vago recuerdo paso por su mente como una ráfaga de luz, la sangre húmeda congelaba sus manos; su ropa evidencia momentos de angustia, aún se sienten   las huellas de un enfrentamiento. Su mirada ausente y sin brillo deja escapar un sentimiento de odio, de dolor y resentimiento; se desploma sobre si mismo y se ausenta poco a poco, se deja llevar, no opone resistencia, lo abandonan sus propias fuerzas y se interna en un dulce sueño, ya no es él, es otro; inerte.

DOS
Apoyándose contra la pared y caminando lento, adolorido y confuso se desploma contra el piso. Los transeúntes sin conmoverse  y ausentes pasan por el lado - ni lo miran -. El dolor en su pecho le corta la respiración, recuerda con angustia como su amigo se enfrentaba a los delincuentes y como éstos lesionaban a su - compañero de batalla - como solían llamarse mutuamente. Su mano que aprieta su estómago no puede detener la sangre, mientras ésta se escapa, su vida también; se deja llevar por un dulce sueño, mientras la calle queda sola.

Por Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez, Sin título. 1987. Acuarela, técnica mixta sobre papel, 23,6 x 21,9 cm.
Colección del artista, Bogotá, D.C. 
 


sábado, 16 de junio de 2012

Serie de cuentos cortos: Sin memoria ni recuerdos

Fusagasugá, Junio 15 de 2012
Serie de cuentos cortos: Sin memoria ni recuerdos

Continuando con la serie de cuentos cortos presento a continuación nueve cuentos cortos, los cuales han surgido como una experiencia de escritura, sin mayores pretenciones que las de vivenciar a través del acto de escribir el goce de crear, éstos cuentos los publico sin revisiones y como anécdota, comento que esta última serie la escribi utilizando las nuevas tecnologias de la información y la comunicación, escribí utilizando una tablet. También que mis primeros lectores fueron mi hijo Daniel y mi esposa María Esneyder. Deseo que los disfruten así como yo. Gracias.

Paisaje "Camino a Pasca" Foto: Jesús

Olvido
La noche cobijo la tarde amarilla. Sus ojos tristes miraron al final del callejón; sus pies se hundieron en el barro húmedo, amarrando su destino al frio, lejano, solitario. Su pensamiento nublado por la llovizna, lo arroja al piso, se desmaya, se olvida de todo.

Despedida
Sus manos se aferraron a la quimera. Se desprendió, se soltó de la baranda del puente, su cuerpo levito sobre la nada, mientras el aire lo arropaba con su cálida bienvenida; él en su ardoroso seno se dejo arrullar, mientras se olvidaba de si mismo.

Amar
Sus labios, mojados en pasión se unieron a los míos como si nunca nos hubiéramos conocido, mis manos se unieron a su piel como si nunca hubieran bebido del amor; mi piel se hundió en su piel como si nunca hubiéramos bebido del vino del placer.

Espera
El semáforo en rojo indica la parada obligatoria, ella espera al borde del andén y todos los demás van y vienen, en tanto, otros también esperan la oportunidad de cruzar la calle; la luz del semáforo cambia amarillo y ya luz verde. Todos pasan, ella permanece allí, esperando su oportunidad para pasar la calle.

Sombras
Su cara grasosa, se asomo a la ventana y trato de mirar a través del vidrio martillado dejando una huella de sus poros sobre la superficie rugosa; al otro lado de la ventana la sombra de dos cuerpos se confunden con la oscuridad y desaparecen en el cuarto del fondo. Un hombre se aleja al final de la calle.

Caja mágica
El televisor se apaga y la oscuridad se extiende por toda la habitación, inundando de olvido los recuerdos de aquel espacio, espacio ausente de seres humanos.

El gato
Un ruido en el tejado, despertó a la pareja que dormía en el sofá, el hombre se asomo al patio de atrás y vio una sombra felina desplazarse ágilmente sobre el árbol del jardín, ella ya había puesto agua en el fogón para el tinto, sonrió y se abrazaron.

Araña
La luz del pasillo se desvanecía con el atardecer, un rayo fugaz de sol se desplaza sobre la pared blanca, una araña espera en un agujero, el pasillo se oscurece y una mosca cae en la telaraña, ella la abraza, mientras saluda la llegada de la noche.

Por: Jesús Rodríguez

Fusagasugá, Foto: Jesús

Fusagasugá, 16 de junio de 2012
Serie de cuentos cortos: Sin recuerdos ni memoria

La herida
Su mirada triste se refugio en un rincón de la habitación, el sol se colaba por un pequeño agujero de la gruesa cortina, dibujando en aire polvoriento un delgado haz de luz. Miro a la pared del otro extremo y no reconoció la pintura desgastada por el tiempo y la humedad, un olor a olvido entro por su nariz, comprendió que no era el mismo día, que las horas habían avanzado sin su permiso. Trato de sentarse y un chirrido del sofá parecía detenerlo.
Lo intento nuevamente y por fin se pudo sentar, el olor a sangre seca le hizo que mirara su pierna, la angustia y el dolor le trajeron entre brumas el vago recuerdo de las risas, el licor y una mujer morena, delgada y mas alta que él.
Se levanto como pudo y se dirigió a una vieja cocina -bueno a lo que pudo ser en otro tiempo una cocina- abrió la llave del lavaplatos y enjuago la herida, así también, lavo los recuerdos de la oscura noche.
Por: Jesús Rodríguez

jueves, 22 de marzo de 2012

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (6)

Bogotá, D.C.
Mayo 24 de 2010

Cuento Seis (6)




Lo miró a los ojos y él sin saber lo que le esperaba, respondió aquella mirada, en tanto ella lo recorrió poro a poro como investigando el origen de aquel ser; sin esperar él la acaricio con la mirada, mientras su respiración se aceleraba al ritmo de cada vello de la mujer, con un leve coqueteo ella se retiro del recinto, como el fuego que arde al interior de la montaña; el hombre se consumía en el olvido de un juego inocente, donde el amor no existe y ella tampoco.

Por Jesús Rodríguez

"...se consumía en el olvido..." Foto: Jesús 

domingo, 18 de marzo de 2012

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (5)

Fusagasugá, Cundinamarca
Marzo 18 de 2012

Cuento Cinco (5)





Los niños saltan al agua fría de la piscina, en tanto el sol camina sobre las nubes; el ruido del agua manifiesta la felicidad de los bañistas en ondas de  alegría que en un vaivén se acercan y se alejan sobre la superficie del agua. Un árbol legendario da la bienvenida a una sombra tímida que abriga a una pareja en vestido de baño húmedo que descansa plácidamente a un lado de una cerca natural; una mariposa amarilla se acerca con entusiasmo a la orquídea que brilla entre blancos y lilas, ella se mece suavemente con cierto coqueteo con la brisa del mediodía; un suspiro se escapa de la mujer sentada a la sombra andante del árbol. Él la mira enamorado. La mariposa se aleja sin hacer ruido.

Por: Jesús Rodríguez

"Una mariposa amarilla se acerca con entusiasmo..." Foto: Jesús 



viernes, 16 de marzo de 2012

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (4)

Bogotá, D.C.
Enero 24 de 2012

Cuento Cuatro (4)

El ascensor desciende del décimo piso y hace una parada en el piso cuarto, donde una mujer bella y joven lo aborda; un hombre maduro de ojos verdes, la mira profundamente, hasta el deseo, ella baja la mirada con timidez. Luego se van. 

Por: Jesús Rodríguez

Se van... Fotografía: Jesús

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (3)

Bogotá, D.C.
Enero 24 de 2012

Cuento Tres

Caminando por la playa, sus pies se hunden en la arena blanca, dejando sus huellas marcadas en la humedad; que una ola salada borra para siempre.

Por: Jesús Rodríguez

Atardecer. Fotografía: Jesús

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (2)

Bogotá, D.C.
Enero 24 de 2012

Cuento Dos

El sueño se apodera de sus fuerzas y todo su ser se sumerge en las profundidades de la nada.



Por: Jesús Rodríguez

Ilustración: Jesús