Dedicado a: María Esneyder, Daniel Alfredo y a mí Madre

domingo, 2 de septiembre de 2012

Serie Cuentos Sueltos: Cuento Corto

Bogotá, D.C.  Septiembre 02 de 2012

“Cuando el dolor depende de otro”

UNO
Caminó hasta el final del callejón y no miró hacia atrás, una gota de sudor recorrió su espalda. Un vago recuerdo paso por su mente como una ráfaga de luz, la sangre húmeda congelaba sus manos; su ropa evidencia momentos de angustia, aún se sienten   las huellas de un enfrentamiento. Su mirada ausente y sin brillo deja escapar un sentimiento de odio, de dolor y resentimiento; se desploma sobre si mismo y se ausenta poco a poco, se deja llevar, no opone resistencia, lo abandonan sus propias fuerzas y se interna en un dulce sueño, ya no es él, es otro; inerte.

DOS
Apoyándose contra la pared y caminando lento, adolorido y confuso se desploma contra el piso. Los transeúntes sin conmoverse  y ausentes pasan por el lado - ni lo miran -. El dolor en su pecho le corta la respiración, recuerda con angustia como su amigo se enfrentaba a los delincuentes y como éstos lesionaban a su - compañero de batalla - como solían llamarse mutuamente. Su mano que aprieta su estómago no puede detener la sangre, mientras ésta se escapa, su vida también; se deja llevar por un dulce sueño, mientras la calle queda sola.

Por Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez, Sin título. 1987. Acuarela, técnica mixta sobre papel, 23,6 x 21,9 cm.
Colección del artista, Bogotá, D.C. 
 


sábado, 16 de junio de 2012

Serie de cuentos cortos: Sin memoria ni recuerdos

Fusagasugá, Junio 15 de 2012
Serie de cuentos cortos: Sin memoria ni recuerdos

Continuando con la serie de cuentos cortos presento a continuación nueve cuentos cortos, los cuales han surgido como una experiencia de escritura, sin mayores pretenciones que las de vivenciar a través del acto de escribir el goce de crear, éstos cuentos los publico sin revisiones y como anécdota, comento que esta última serie la escribi utilizando las nuevas tecnologias de la información y la comunicación, escribí utilizando una tablet. También que mis primeros lectores fueron mi hijo Daniel y mi esposa María Esneyder. Deseo que los disfruten así como yo. Gracias.

Paisaje "Camino a Pasca" Foto: Jesús

Olvido
La noche cobijo la tarde amarilla. Sus ojos tristes miraron al final del callejón; sus pies se hundieron en el barro húmedo, amarrando su destino al frio, lejano, solitario. Su pensamiento nublado por la llovizna, lo arroja al piso, se desmaya, se olvida de todo.

Despedida
Sus manos se aferraron a la quimera. Se desprendió, se soltó de la baranda del puente, su cuerpo levito sobre la nada, mientras el aire lo arropaba con su cálida bienvenida; él en su ardoroso seno se dejo arrullar, mientras se olvidaba de si mismo.

Amar
Sus labios, mojados en pasión se unieron a los míos como si nunca nos hubiéramos conocido, mis manos se unieron a su piel como si nunca hubieran bebido del amor; mi piel se hundió en su piel como si nunca hubiéramos bebido del vino del placer.

Espera
El semáforo en rojo indica la parada obligatoria, ella espera al borde del andén y todos los demás van y vienen, en tanto, otros también esperan la oportunidad de cruzar la calle; la luz del semáforo cambia amarillo y ya luz verde. Todos pasan, ella permanece allí, esperando su oportunidad para pasar la calle.

Sombras
Su cara grasosa, se asomo a la ventana y trato de mirar a través del vidrio martillado dejando una huella de sus poros sobre la superficie rugosa; al otro lado de la ventana la sombra de dos cuerpos se confunden con la oscuridad y desaparecen en el cuarto del fondo. Un hombre se aleja al final de la calle.

Caja mágica
El televisor se apaga y la oscuridad se extiende por toda la habitación, inundando de olvido los recuerdos de aquel espacio, espacio ausente de seres humanos.

El gato
Un ruido en el tejado, despertó a la pareja que dormía en el sofá, el hombre se asomo al patio de atrás y vio una sombra felina desplazarse ágilmente sobre el árbol del jardín, ella ya había puesto agua en el fogón para el tinto, sonrió y se abrazaron.

Araña
La luz del pasillo se desvanecía con el atardecer, un rayo fugaz de sol se desplaza sobre la pared blanca, una araña espera en un agujero, el pasillo se oscurece y una mosca cae en la telaraña, ella la abraza, mientras saluda la llegada de la noche.

Por: Jesús Rodríguez

Fusagasugá, Foto: Jesús

Fusagasugá, 16 de junio de 2012
Serie de cuentos cortos: Sin recuerdos ni memoria

La herida
Su mirada triste se refugio en un rincón de la habitación, el sol se colaba por un pequeño agujero de la gruesa cortina, dibujando en aire polvoriento un delgado haz de luz. Miro a la pared del otro extremo y no reconoció la pintura desgastada por el tiempo y la humedad, un olor a olvido entro por su nariz, comprendió que no era el mismo día, que las horas habían avanzado sin su permiso. Trato de sentarse y un chirrido del sofá parecía detenerlo.
Lo intento nuevamente y por fin se pudo sentar, el olor a sangre seca le hizo que mirara su pierna, la angustia y el dolor le trajeron entre brumas el vago recuerdo de las risas, el licor y una mujer morena, delgada y mas alta que él.
Se levanto como pudo y se dirigió a una vieja cocina -bueno a lo que pudo ser en otro tiempo una cocina- abrió la llave del lavaplatos y enjuago la herida, así también, lavo los recuerdos de la oscura noche.
Por: Jesús Rodríguez

jueves, 22 de marzo de 2012

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (6)

Bogotá, D.C.
Mayo 24 de 2010

Cuento Seis (6)




Lo miró a los ojos y él sin saber lo que le esperaba, respondió aquella mirada, en tanto ella lo recorrió poro a poro como investigando el origen de aquel ser; sin esperar él la acaricio con la mirada, mientras su respiración se aceleraba al ritmo de cada vello de la mujer, con un leve coqueteo ella se retiro del recinto, como el fuego que arde al interior de la montaña; el hombre se consumía en el olvido de un juego inocente, donde el amor no existe y ella tampoco.

Por Jesús Rodríguez

"...se consumía en el olvido..." Foto: Jesús 

domingo, 18 de marzo de 2012

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (5)

Fusagasugá, Cundinamarca
Marzo 18 de 2012

Cuento Cinco (5)





Los niños saltan al agua fría de la piscina, en tanto el sol camina sobre las nubes; el ruido del agua manifiesta la felicidad de los bañistas en ondas de  alegría que en un vaivén se acercan y se alejan sobre la superficie del agua. Un árbol legendario da la bienvenida a una sombra tímida que abriga a una pareja en vestido de baño húmedo que descansa plácidamente a un lado de una cerca natural; una mariposa amarilla se acerca con entusiasmo a la orquídea que brilla entre blancos y lilas, ella se mece suavemente con cierto coqueteo con la brisa del mediodía; un suspiro se escapa de la mujer sentada a la sombra andante del árbol. Él la mira enamorado. La mariposa se aleja sin hacer ruido.

Por: Jesús Rodríguez

"Una mariposa amarilla se acerca con entusiasmo..." Foto: Jesús 



viernes, 16 de marzo de 2012

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (4)

Bogotá, D.C.
Enero 24 de 2012

Cuento Cuatro (4)

El ascensor desciende del décimo piso y hace una parada en el piso cuarto, donde una mujer bella y joven lo aborda; un hombre maduro de ojos verdes, la mira profundamente, hasta el deseo, ella baja la mirada con timidez. Luego se van. 

Por: Jesús Rodríguez

Se van... Fotografía: Jesús

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (3)

Bogotá, D.C.
Enero 24 de 2012

Cuento Tres

Caminando por la playa, sus pies se hunden en la arena blanca, dejando sus huellas marcadas en la humedad; que una ola salada borra para siempre.

Por: Jesús Rodríguez

Atardecer. Fotografía: Jesús

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (2)

Bogotá, D.C.
Enero 24 de 2012

Cuento Dos

El sueño se apodera de sus fuerzas y todo su ser se sumerge en las profundidades de la nada.



Por: Jesús Rodríguez

Ilustración: Jesús

Sin memoria ni recuerdos: Serie Cuentos Cortos (1)

Bogotá, D.C.
Enero 23 de 2012

Sin memoria ni recuerdos
Serie Cuentos Cortos

Cuento Uno

Subió por la escalera de prisa, sin detenerse a reparar un instante en su entorno; su corazón agitado no se lo permitía; sus oídos escucharon un último disparo; una bala viajó por su cuerpo sin permiso, atravesándolo por una pierna, cae pesadamente al piso, su rostro lavado en sudor deja escapar una expresión de horror y angustia; así, no había soñado su futuro.

Por: Jesús Rodríguez

"...su rostro lavado en sudor deja escapar
una expresión de horror y angustia..."

Ilustración: Jesús
 

miércoles, 14 de marzo de 2012

El último cuento corto de una serie de 22 Cuentos Cortos

Publicó el último cuento de una serie de 22 Cuentos Cortos, que inicie hace unos meses atrás, no me considero escritor ni nada parecido, pero me gusta el ejercicio de escribir y opté por crear éste Blog como un espacio alternativo para publicar mis escritos, desde luego respentando a los escritores profesionales y que viven de éste oficio de contar vida a través de la escritura. Con éste cuento termino la serie de 22 que escribí hace un año aproximadamente. Gracias por leer, a sí mis escritos no querán en el vacío.


Marzo 29 de 2011

XXII.
Por la amplia avenida, los dueños de la velocidad circulan en sus automóviles y entre tantos un pequeño taxi amarillo. Una animada charla calienta el ambiente al interior del auto; mientras el frío gris de la capital se apodera de los huesos de sus habitantes. La conversación se torna algo íntima, pues, el conductor le confiesa a su pasajero que ha perdido a dos esposas por su trabajo. Se interrumpe la conversación. Suena en el aire una melodía que proviene de un teléfono celular. El taxista con apariencia de abuelo bonachón, le pide a su pasajero ubicado en la silla de atrás, que por favor le conteste el celular, porque no quiere infringir la ley, le insinúa a su pasajero; éste lo toma con toda confianza y al momento de oprimir la tecla de aceptación de la llamada una fuerte descarga eléctrica lo paraliza, hasta hacerlo perder el conocimiento. Aturdido, se despierta en un lote baldío. Ausente de sí mismo, trata de levantarse del piso húmedo, pero, su propio peso lo derriba. Pasados los minutos, siente que las cosas no van bien. Su mente nublada trata de recordar algo. - ¡Ha!... ¡ya!... - Exclama. Viene a su memoria un torrente de recuerdos. El beso de despedida que le dio a su novia en el centro de la ciudad después de cenar juntos; -¿Pero qué paso luego? Se pregunta asimismo; no obtiene respuestas. Palpa sus ropas, le faltan los zapatos. Insiste y no encuentra su billetera, sus bolsillos están limpios. – ¡Me robaron!


Por: Jesús Rodríguez

Ilustración - Bolígrafo: Jesús 

domingo, 11 de marzo de 2012

Cuento 21 de 22 "Cuentos Cortos"

Marzo 28 de 2011
XXI.

Su desnudez le causo vergüenza, se dio media vuelta y se tapó la cara con la oscuridad de la tarde. ¿Qué paso, no recuerdo nada? –Se preguntaba inquieta-. Alzó la mirada, y vio a su alrededor personas que alarmadas y curiosas la observaban. Oculto con una mano su genital y con la otra sus senos. ¡Dios! ¿Qué me paso? –Grito-. Un hombre viendo la insolencia de los concurrentes se quitó su saco y arropó a la mujer tirada en el piso frío de la acera. –Tranquilícese señora- le dijo el hombre, tratando de calmarla; su llanto inundaba la calle. Alguien de la multitud curiosa, estiro la mano y le ofreció una botella con agua. –Tome un sorbo-  le dijo con comprensiva voz el hombre, que ya había logrado sentarla sobre el andén. Voces femeninas exigían, la presencia de la policía; otras, pedían el número telefónico de la casa de la víctima. La soledad y la angustia cobijaban los recuerdos de la mujer, que aún naufragaban en una nube de olvido. Una vecina del lugar se acercó con ropas para la mujer. –Venga se viste- le exigió con voz ronca. Al rato, con su cuerpo cubierto y a salvo de las miradas morbosas, fue conducida a la estación policial. El llanto y la vergüenza no paraban.

Por: Jesús Rodríguez

"Oculto con una mano su genital y con la otra sus senos"
Dibujo: Jesús

lunes, 6 de febrero de 2012

Publico el Cuento 20 de 22 Cuentos Cortos

Marzo 24 de 2011
XX.
El beso estremeció su piel. Lo miró fijamente a los ojos, como buscando una respuesta a tan valiente osadía. Él no respondió. Simplemente la volvió a besar y su respiración se volvió una sola con la de ella. Se tomaron de la mano y caminaron a lo largo del Parque Nacional.


Por: Jesús Rodríguez

Jardín Botánico, Bogotá, D.C. Foto: Jesús


viernes, 13 de enero de 2012

Publicación del Cuento N° 19 de una Serie de 22 Cuentos Cortos

Marzo 22 de 2011
Bogotá D.C. Colombia

XIX.
El aturdimiento se apodera de la casa y sus alrededores. Un aire de tristeza y melancolía se apropia de las almas.  Las voces dicen “que le pegaron una puñalada en el pecho”, se escuchan gritos, llantos confundidos en la multitud muda. -¿Qué pasó?- Se pregunta un grupo de muchachos alarmados por la noticia, agrupados en la esquina del barrio, donde queda la panadería. Donde minutos antes, reunidos tomando refresco un grupo de jóvenes compartían y armaban el equipo de futbol con el que jugarían al día siguiente, con el equipo del barrio del otro lado de la quebrada. Kike, llevaba puesta la camiseta de su equipo de futbol preferido, “la roja” de la que decía con orgullo sacando el pecho –la roja, la llevo en la sangre, la llevo en el corazón y mi alma, hasta la muerte-. Ese era el grito de batalla. Un vecino enfurecido, enceguecido por la pasión del deporte “rey”, atacó al joven frente a su casa con un puñal, manchando de rojo la camiseta; la intolerancia, la ignorancia acaban con la vida.

Por: Jesús Rodríguez

lunes, 9 de enero de 2012

18 Cuentos

Marzo 21 de 2011
XVIII.

Una paloma surca el aire protegiéndose. Un tímido rayo de sol se oculta al oeste. La tarde lluviosa se entristece, un hombre anciano con vestido negro y protegido por un viejo paraguas, deja sus huellas sobre los charcos que se hacen en la abandonada calle, la que se empina abrazando la montaña. Saca del bolsillo interno del viejo saco oscuro, una caja arrugada de aguardiente, desdobla la esquina triangular y toma un largo sorbo. Sus pensamientos alejados de la realidad, balbucea palabras sin sentido para los otros, pero, de trascendencia para él. Por su mente alcoholizada por el odio, viven varios inquilinos, los que rondan por sus recuerdos envenenados, por las múltiples habitaciones que le alquiló a la memoria.


Luego de ascender la larga calle, abre una puerta de lata oxidada que se arrastra contra la tierra húmeda, la oscuridad lo absorbe, entra en la casa de cartón y madera. Un viejo colchón tirado en una esquina, con las cobijas al azar; se tira sobre su cama, mira el techo de materiales reciclados, una gotera cae, sobre su frente. El cansancio lo absorbe, el alcohol lo anestesia, se queda dormido.

Por: Jesús Rodríguez

17 Cuentos

XVII.



La mariposa se posa sobre el mesón de hormigón. Agita sus alas de colores, el niño emocionado la ve, la admira, trata de cogerla, ella esquiva inicia su vuelo, se va.



Por: Jesús Rodríguez


Mariposa. Foto: Jesús

Cuento 16 Cuentos

Marzo 20 de 2011
XVI.



La pelota rueda sobre el césped. Más arriba se encuentra una pareja traviesa; sentados con sus ropas húmedas de pasión. Es domingo en la tarde y los vendedores de paletas, conos y helados aprovechan el calor que hace en el momento para vender los refrescos. Los niños se acercan entusiasmados a los carritos de colores, mientras sus dueños hacen sonar el tilín, tilín de sus campanas. El sol cae perpendicularmente sobre las cabezas de los veraneantes; vestidos de todos los colores animan el carnaval festivo. Sentados, ocultos en la sombra del árbol más grande, los amantes siguen fundidos en un solo beso, las manos descubren al otro, al desconocido, a la deseada y al deseado; se buscan en la sombra de la tarde, junto al viejo árbol de nogal. Labios humedecidos, piel temblorosa, manos inquietas. Besos luminosos que agitan el corazón. Una pareja de ancianos miran a lo lejos, se toman de las manos y se miran tiernamente. La pelota pasa a su lado, mientras una tropa de niños corre tras ella. La pelota huye de los niños. Los ancianos se encuentran. Los amantes se emparejan. Él toma sus pechos agitados; ella lo acepta. Él acaricia su vientre húmedo; ella lo desea. La pelota saltarina golpea la pierna de ella; llegan los niños por la pelota. Se van y los amantes se quedan.


Por: Jesús Rodríguez

domingo, 20 de noviembre de 2011

15 Cuentos que Cuento

Marzo 19 de 2011
Fusagasugá, Cundinamarca

XV.
Una botella de aguardiente tirada en un rincón del pequeño cuarto, es el testimonio del hombre que huye de la realidad con cada borrachera. Él con la ropa del día anterior y envuelto en las cobijas yace dormido sobre una cama de madera. Una tímida luz cruza por el espacio que deja la cortina empolvada por los años. Son las nueve de la mañana del día viernes, de un viernes lluvioso, melancólico y ausente. El hombre abre sus ojos confundidos, cercados en alcohol entre el sueño y la realidad, en un limbo más cercano al infierno que a la vida. ¿Cómo llegue, quién me trajo? Se pregunta aún confundido, aún perdido en una laguna alcohólica. Se da la vuelta y su cabeza explota en un doloroso tormento, su estómago pesado, le da vueltas. ¿Qué pasó a noche, con quién estuve? Se pregunta incesantemente. Pero, las respuestas no llegan. El tormento lo invade como el veneno que lo mata noche tras noche, borrachera tras borrachera. Su cuerpo le pide un trago más. –Con un trago me mejoro- se dice a sí mismo. Su mano temblorosa alcanza la mesa de noche, abre la gaveta y saca del fondo escondida entre enceres olvidados media botella de aguardiente sin destapar. Se toma un trago y todo vuelve a empezar. Su mente se nubla y comienza un nuevo viaje al olvido, al olvido de sí mismo.

Por: Jesús Rodríguez

"El tormento lo invade como el veneno..." Foto: Jesús


martes, 15 de noviembre de 2011

Cuento que Cuento 14

Marzo 19 de 2011
Fusagasugá, Cundinamarca 


XIV.

Sus labios se posan sobre su piel delicada. La piel excitada recibe los besos y abre sus poros como pétalos que se rasgan húmedos, para recibir la piel del ser amado. Se unen en la diferencia, en lo común, en un abrazo eterno de románticos besos, olores y sabores producidos por el deseo, por amor; hasta el amanecer.

Por Jesús Rodríguez

"Abre sus poros como pétalos de rosa..." Foto: Jesús

domingo, 13 de noviembre de 2011

Cuentos que Cuento y van 13

Marzo 19 de 2011

Fusagasugá, Cundinamarca 


XIII.

Ella lo mira fijamente a los ojos, él recibe su examen tímido, inquietante. En la radio se escucha  una melodía, una canción romántica, un bolero. Éste se escapa por sus oídos y toca sus corazones, la piel empieza a transpirar a desear.

Por Jesús Rodríguez


"Sutil... roce de la piel..." Foto: Jesús

martes, 8 de noviembre de 2011

Cuentos que Cuento y van 12

Dedicado al Profesor y Compañero  Pablo (Q.D.E.P.)

Marzo 19 de 2011
Fusagasugá, Cundinamarca
XII.
El miedo recorre su cuerpo. Mira al vacío y la sensación de desvanecimiento se apodera de sus emociones; un extraño temblor hormiguea en sus piernas. El aire cruza rozando sus mejillas. El sudor frío se escapa de su ser, huye desesperado. Una gota de humedad se desprende de su frente, resbala, esquiva su ceja negra poblada. Desciende por su pómulo y sigue el camino surcado por los años, se desprende y cae sobre el cuello de su camisa gris tarde. Sus manos húmedas se aferran a la baranda, la que se escapa de su control; vuelve su cabeza, mira a hacia abajo y el piso parece alejarse, parece no volver. Su pie encuentra una pequeña saliente, se apoya en él, como última oportunidad de vida. En un instante resbala.


Su ser se nubla.
Su mirada se va por el aire.
Sus manos acarician el aire fresco de la noche.
La noche lo abriga, lo cobija tiernamente. Lo recibe.
Él se va, ahora duerme tranquilamente.


Por Jesús Rodríguez

"La existencia.. efímera... un instante... pero bella" Foto: Jesús

viernes, 28 de octubre de 2011

Cuento 11 Cuentos

Marzo 17 de 2011

XI.
La luz surca melódicamente el vidrio de la ventana; ésta mira hacia la escalera que desciende inclinada al primer piso de la casa. Casa cuarentona. El ambiente susurra al oído, sentimientos cálidos en el espacio de la sala, donde vibra en aire no habitado una canción en inglés. Por una esquina de la habitación zigzaguea una mosca, vuela, se aleja. Al lado izquierdo una pequeña baranda separa el espacio sombrío de la cocina, espacio ausente de luz. Casa ausente de personas. Presencia no presente. Sentimientos en fuga. Las materas cuelgan de la baranda en la escalera que viene del solar que lleva al segundo piso. Mudas testigos del devenir. A su lado cojeando pasa un gato gris con blanco, sigiloso, sosegado, extraño.

Por Jesús Rodríguez